Jueves, 31 Enero 2019 00:00

Los derechos humanos de las mujeres en las propuestas electorales de los partidos políticos

Fotografìa de dominio público, tomada de Flickr

 

Deysi Cheyne*

El Salvador consiguió, en los últimos 20 años, contar con una institucionalidad de género que sentaba las bases para transformaciones estructurales en materia de derechos de las mujeres: un nuevo sistema legal y jurídico favorable a la igualdad genérica y a una vida libre de violencia, una entidad rectora de las políticas dirigidas hacia las mujeres y un pacto por la igualdad que, responsabilizaba a los 3 órganos del Estado salvadoreño a velar por la defensa y cumplimiento de los derechos humanos de las salvadoreñas.

A partir del 2015, en el marco de la agenda 2030 de Naciones Unidas, El Salvador fue elegido como uno de los 15 países del mundo para la implementación acelerada de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que incluyen, entre otros: poner fin a la pobreza en todas sus formas; poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria; Igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas; garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos; garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos; garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos; lograr que las ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles; y adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

Un sistema de monitoreo y evaluación del cumplimiento de estos objetivos garantizará que se pueda medir su impacto, y siendo los ODS una agenda de largo aliento, requerirá una participación amplia de los diferentes actores del desarrollo y de la voluntad política de los gobernantes que asuman la conducción del país en los próximos 10 años.

Bajo estas condiciones, existió la expectativa de que las elecciones previstas para febrero de este año, condujeran a una campaña electoral que destacará los avances y los desafíos en materia de igualdad de género y comprometiera a las candidaturas presidenciales con las agendas pendientes de las mujeres. Además, se esperaba que las mujeres aprovecharan la campaña para hacer visibles sus demandas e interpelar a los partidos políticos en contienda para su cumplimiento.

La campaña electoral desarrollada hasta hoy, no ha permitido ni una cosa ni la otra. La falta de profundidad en las propuestas electorales de todos los partidos, sobre todo las dirigidas hacia la mitad de la población, y un desconocimiento del estado actual de las políticas, han invisibilizado la agenda feminista y opacado la actuación política del movimiento de mujeres.

No hay interlocutores válidos para las mujeres en esta contienda electoral y se ha perdido la oportunidad de retomar el diálogo con los que aspiran a la presidencia de la República, como futuros tomadores de decisiones. Ni la agenda nacional, ni la agenda internacional de género es referente para las y los actores partidarios y esto puede conllevar, no solo a un estancamiento en los avances logrados hasta hoy, sino, sobre todo, a retrocesos peligrosos para los derechos humanos de las mujeres salvadoreñas.


Conclusión

Dado el desierto político en el que se encuentra la democracia salvadoreña, las mujeres tenemos el gran desafío de recobrar nuestro protagonismo como sujetas políticas con capacidad para influir en la conciencia de la sociedad salvadoreña, y mantener viva la agenda que orienta nuestra lucha emancipadora.

Hoy más que nunca, las transformaciones feministas se presentan como desafíos de toda la sociedad para enfrentar lo más oprobioso del sistema patriarcal-capitalista. La necesidad de no retroceder ni dar pasos atrás nos puede permitir reconstruirnos con mayor fuerza y sabiduría.


 

*   Docente, investigadora y Coordinadora de la Unidad de Género de la de la Universidad Luterana Salvadoreña.

 

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