Sábado, 04 Septiembre 2021 00:00

El Modelo Pedagógico Dialógico: Un factor clave para el fomento del Aprendizaje Cooperativo (AC)

Fotografía de dominio público, tomada Pexels

 

David Quintana*

 

Históricamente, una de las mayores preocupaciones para los sistemas educativos de Latinoamérica ha sido la recurrente búsqueda de metodologías y estrategias que contribuyan a reducir la aparente “crisis de aprendizaje” que ha experimentado la población estudiantil. En este sentido, la aparición de modelos educativos y modelos pedagógicos ha constituido un efecto directo de esta problemática; debido a que, los primeros “representan la concepción que una [nación] tiene de la educación” (Hernández & Quintana, p. 33). Mientras que los segundos, constituyen una construcción teórico-práctica que facilita la concreción de todo modelo educativo.

En este contexto, es importante tomar en consideración que dentro del amplio número de modelos pedagógicos “particularmente, el dialógico reconoce que el aprendizaje es una actividad participativa de estudiantes, docentes y el contexto social” (Hernández y Quintana, p. 35), a la vez que concibe al diálogo como una forma de enseñanza, situación que resulta fundamental, dado que, para lograr su cometido se apoya en estrategias de aprendizaje activo, como el caso de la metodología de aprendizaje cooperativo, la cual, de acuerdo con Jonhson y Jonhson (1989) y Lazo (2018), promueve que los estudiantes trabajen en grupos reducidos para fortalecer su propio aprendizaje y el de los demás, al mismo tiempo que, según lo expone Abellán (2018) “favorece el logro de objetivos de aprendizaje, la adquisición de objetivos compartidos dentro de un colectivo y el fortalecimiento de procesos de interacción que incluyen el respeto e inclusión de la diversidad” (p.186), tanto a nivel individual como colectivo.

Acorde lo anterior, la tesis a desarrollar es que, el Modelo Pedagógico Dialógico es un elemento que favorece la consolidación de un aprendizaje cooperativo. En este sentido, es pertinente aclarar que el ensayo fue diseñado en tres secciones. En la primera se describe la naturaleza del Modelo Dialógico, mientras que en la segunda se exponen los roles y cualidades del docente, y se finaliza con la identificación de sus beneficios y relación con el AC, conforme se describe a continuación

 

Naturaleza del Modelo Pedagógico Dialógico

 

Desde una perspectiva filosófica, los principios del Modelo Dialógico resultan ser mutuamente complementarios con la metodología del AC, la cual se caracteriza según García et al. (2019) por dar respuesta a una diversidad de problemáticas vinculadas al análisis de las dificultades de aprendizaje, cuando se trabaja en grupo. Evidencia de ello, es que, a través del principio de diálogo igualitario planteado por Ferrada y Flecha (2008), la educación se convierte en un espacio interactivo en el que las personas (docentes y estudiantes) participan teniendo igualdad de oportunidades de intervención en la construcción de sus propios aprendizajes. De esta forma el modelo pedagógico muestra, una conexión directa con la metodología del aprendizaje cooperativo, dado que ésta tiene como una de sus características fundamentales, la heterogeneidad en la composición de los grupos e intersubjetividad en la construcción conjunta de los conocimientos (Slavin, 1989). En consecuencia, el diálogo y la multidisciplinariedad en la composición de los equipos, le aporta una riqueza a la construcción de conocimientos, al mismo tiempo que posibilita el aparecimiento de conflictos sociocognitivos, los cuales son necesarios en todo proceso de aprendizaje.

Otro de los principios del modelo dialógico lo constituye la inteligencia cultural, es decir, “el conjunto de habilidades que posee una persona para adaptarse a contextos distintos” (Hernández & Quintana, 2018, p.38). Este postulado adquiere sentido en la metodología del AC, al considerar que cuando los estudiantes aprenden de forma cooperativa, no solo se encargan de hacer una tarea, sino que también requieren del reconocimiento grupal, en donde, desempeñan una actividad en común, pero sobretodo, aprenden como grupo de las diferencias económicas, políticas, sociales y culturales  del colectivo, situación que demanda una serie de habilidades que el modelo pedagógico a través del principio de “inteligencia cultural” puede desarrollar en el estudiantado. De esta manera, el principio de inteligencia cultural de acuerdo con Slavin (1989), se convierte en un factor clave para la construcción de aprendizajes cooperativos.

En conexión con los principios anteriormente mencionados, la dimensión instrumental, se convierte en otro de los postulados fundamentales del modelo pedagógico, al tomar en cuenta que en particular se refiere a laadquisición de las competencias cognitivas y habilidades básicas que el estudiante debe saber de su carrera en condiciones de igualdad” (Hernández & Quintana, 2018, p.39). En este sentido, este principio guarda estrecha relación con la metodología del aprendizaje cooperativo, en la medida que promueve el desarrollo de competencias generales y específicas en el estudiantado, cuando aprenden en equipo bajo las orientaciones curriculares del docente. Por lo aquí expuesto, los principios de diálogo igualitario, inteligencia cultural y dimensión instrumental guardan estrecha relación con la metodología del AC, puesto que el objetivo principal del modelo dialógico es la generación de aprendizajes.

 

Roles y cualidades del docente en el Modelo Dialógico

 

En líneas generales, suele considerarse que los roles y cualidades que desempeña el docente en el Modelo Dialógico favorecen la construcción de aprendizajes cooperativos. Pues, el educador se involucra participando de manera activa en la conducción del proceso enseñanza-aprendizaje, orientando con su forma de ser, al interactuar con sus estudiantes (Palacio & Ramírez, 2010). Aunado a que, como lo afirman Hernández y Quintana (2018) “su rol, no sólo consiste en la mediación del conocimiento, sino, además, en fomentar la reflexión crítica de los contenidos, la construcción de nuevas teorías en comunicación con los alumnos y contextos” (p.39). Es decir, en la medida que este modelo utiliza el diálogo como recurso principal, el docente no solo se limita a transmitir conocimientos, sino que asume un rol preponderante para que los estudiantes puedan aprender no solo de manera individual sino también dentro y con el equipo de trabajo.  

En virtud de lo anterior, para el desempeño de este importante rol, el docente debe contar con amplias cualidades personales, científicas y pedagógicas. Por tanto, dentro de las personales destaca el hecho de saber comunicarse, ser flexible en el proceso educativo en atención a la diversidad, monitorear los progresos o retrocesos de aprendizaje, permitiéndole realizar los ajustes necesarios que se requiere en los equipos de trabajo, lo cual contribuye significativamente a la consecución de aprendizajes cooperativos. Al respecto, la cooperación representa una de cualidades insoslayables en el trabajo docente, puesto que, como lo indican Hernández y Quintana (2018) todo proceso de enseñanza-aprendizaje implica relacionarse de forma directa e indirecta con estudiantes, docentes, sector administrativo y padres y madres de familia. En consecuencia, el Modelo Dialógico requiere de docentes abiertos a la novedad y al trabajo en equipo, porque la cooperación es en sí misma es un aspecto fundamental para el logro de los aprendizajes. 

Así mismo, este modelo demanda de cualidades científicas, precisamente porque estas se conciben como un conjunto de competencias que son estimuladas y desarrolladas a partir de un esfuerzo sistemático y racional, que parte de una sólida formación académica en una determinada área de conocimiento. Una de ellas, de acuerdo con Hernández y Quintana (2018), lo constituye el conocimiento de la asignatura o disciplina impartida por el docente. Esto se debe a que, es sumamente importante que el profesorado que orienta una cátedra en cualquier nivel educativo, cuente con los conocimientos básicos necesarios. En esta línea, otra de las cualidades científicas requeridas es el dominio de habilidades para la investigación, es decir, el profesor no solo debe hacer docencia, sino también convertirse en un “docente-investigador.” Esto se debe a que, por ejemplo, para preparar las clases el profesor necesita investigar, tomando en cuenta que el conocimiento evoluciona de manera inesperada y las dinámicas de aprendizaje de los estudiantes sueles ser cada vez más complejas.

Finalmente, en este Modelo Dialógico, también se requiere de cualidades pedagógicas. Es decir, de un conglomerado de conocimientos de orden didáctico, psicopedagógico, metodológico y de evaluación. (Hernández & Quintana, 2018). El dominio de ellas le permitirá al docente orientar de manera pertinente el proceso enseñanza-aprendizaje, considerando que, en la metodología del aprendizaje cooperativo el ejercicio de la autoridad regularmente es dirigida por el docente, quién en la mayor parte de las ocasiones es el encargado de diseñar y mantener de manera oportuna el control sobre la construcción de los aprendizajes. (Lazo, 2018). Sin embargo, el contar con cualidades pedagógicas no resulta ser suficiente para favorecer el logro aprendizajes conforme la metodología del aprendizaje cooperativo, puesto que, estas deben estar acompañadas del adecuado manejo de la tecnología educativa con que se cuenta en la actualidad.

 

Beneficios del Modelo Dialógico y su relación con el AC

 

En el ámbito educativo, se estima que los réditos que genera la aplicación del Modelo Pedagógico son directamente proporcionales a los beneficios que otorga al estudiantado la puesta en práctica de la metodología del AC. Esta afirmación, parte de la premisa que en la mayor parte de los casos el aprendizaje es dialógico (Berríos & Upeguí, 2018), por tanto, los seres humanos construyen sus aprendizajes mediante el contacto e interacción con otros seres humanos, aportándole así una serie de beneficios. Uno de ellos es particularmente el aporte en la prevención y resolución de conflictos que suelen presentarse en las relaciones de género al interior de los grupos de estudiantes. Esto se debe a qué, como lo menciona (Berríos & Upeguí, 2018), tanto el género como el aprendizaje son dos términos íntimamente relacionados en todo acto educativo, en este sentido, el diálogo se convierte en un instrumento fundamental del trabajo docente.

En virtud de lo anterior, el Modelo Pedagógico a través de la aplicación de la metodología del aprendizaje cooperativo ha demostrado que resulta útil para el fortalecimiento de aspectos referidos a la socialización y la mejora del rendimiento académico de los estudiantes. Sin embargo, esto no significa que hayan sido los únicos beneficios. Al respecto, y a manera de síntesis, se describen cinco ventajas potenciales del empleo de esta metodología, según se describe a continuación. 

1.  Bajo la medicación del docente, la interacción entre compañeros proporciona oportunidades para practicar la conducta prosocial (es decir, ayudar, compartir, cuidar, etc.). Desde este punto de vista como lo indica Slavin (1999), la metodología del aprendizaje cooperativo favorece fuertemente el componente socioafectivo, el cual es vital para el fortalecimiento de las relaciones humanas.

2. Los estudiantes aprenden a ver situaciones y problemas desde otras perspectivas diferentes a la suya propia. Esto constituye una ventaja, pues en concordancia con Ovejero (1990) enriquece en gran medida el espectro con que los estudiantes pueden analizar una situación a fin de llegar a conclusiones más amplias.

3. La oportunidad que tiene el estudiantado de desarrollar su autonomía, mediante la capacidad que se logra para entender lo que otros esperan en una situación dada y al mismo tiempo establecer mejores interacciones con sus compañeros de clase. En esta línea, un aspecto importante es que en la medida que el estudiante logra desarrollar su propia autonomía, genera aportes de mayor calidad cuando trabaja de manera grupal. De esta manera, la metodología del AC fortalece inicialmente las competencias individuales que posteriormente se traducirán en un valioso insumo para el aprendizaje del colectivo.

4. En su interrelación con los compañeros, los estudiantes aprenden directamente actitudes, valores, habilidades e información que no pueden obtener de los adultos. (en este caso del profesor). En este contexto, la diversidad y multidisciplinariedad se considera una riqueza de aprendizaje que debe ser aprovechada de manera intencional en el trabajo de equipo que aprende conforme las directrices de AC.

5. Posibilita una distribución más equitativa del poder en el acceso a la información, esto significa que, al trabajar de manera cooperativa, el conocimiento no está centralizado en el profesor, sino distribuido entre todos los estudiantes que forma el equipo de trabajo (Jonhson & Jonhson, 1989). De esta manera, mediante el análisis de las cinco ventajas del aprendizaje cooperativo (aquí descritas), se intuye que el modelo pedagógico dialógico directa e indirectamente genera una serie de efectos positivos en el diseño de aprendizajes de manera cooperativa 

CONCLUSIONES

 

  1. Por lo aquí expuesto, puede concluirse que la aplicación del Modelo Pedagógico Dialógico es un factor clave, en la medida que estimula y contribuye al fortalecimiento y construcción de un aprendizaje cooperativo en el estudiantado. Lo cual, puede atribuirse a que, la naturaleza, roles, cualidades y beneficios de este modelo resultan compatibles con las características de la metodología del AC.  

  2. Desde una perspectiva filosófica, el diálogo igualitario, inteligencia cultural y dimensión instrumental constituyen pilares fundamentales del Modelo Dialógico que promueven el aprendizaje cooperativo, al propiciar el contacto e interacción de los participantes cuando aprenden en conjunto y bajo la mediación pedagógica del profesorado.  

  3. En el Modelo Dialógico el educador se involucra participando de manera activa en la conducción del proceso enseñanza-aprendizaje, orientando con su forma de ser, al interactuar con sus estudiantes. Es decir, no solo se limita a ser un transmisor de conocimientos, sino que facilita la participación de todos los actores involucrados en la construcción de sus propios aprendizajes. Sin embargo, esto no resulta una tarea sencilla, debido a que, el docente debe contar con amplias cualidades personales, científicas y pedagógicas, las cuales favorecerán la construcción de los aprendizajes.

  4. En el contexto educativo, los beneficios que genera la aplicación del Modelo Pedagógico son directamente proporcionales a los réditos que otorga al estudiantado la puesta en práctica de la metodología del AC.  Evidencia de ello, es que en esta combinación (Modelo Dialógico y metodología del AC) se fortalecen mutuamente, aspectos referidos a la socialización y mejora del rendimiento académico, se facilita la interacción entre compañeros, los estudiantes aprenden a ver situaciones y problemas desde otras perspectivas diferentes a la suya, al mismo tiempo que desarrollan su autonomía, pues, como lo señala Jonhson y Jonhson (1989) al aprender de forma cooperativa, el conocimiento no está centralizado en el profesor, sino distribuido entre los estudiantes.

Referencias

 

Abellán, M. C. (2018). El método de aprendizaje cooperativo y su aplicación en las aulas. Revista Perfiles Educativos, 40(161), 181-194. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=132/13258436011 

Berrío, Y., & Upegui, C. (2018). Aportes del Modelo Dialógico de Prevención y Resolución de Conflictos en las Relaciones de género. [Tesis de maestría en educación] con Énfasis en Género, Educación Popular y Desarrollo. Santiago de Cali. Obtenido de https://bibliotecadigital.univalle.edu.co/bitstream/handle/10893/14094/7419-0525902.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Espinoza, M. E. (2007). Posibilidades y limitaciones de la metodología del aprendizaje cooperativo en la Universidad. Universitas, Revista en Ciencias Sociales y Humanas (9), 113-128.  

Ferrada, D, Flecha, R (2008) El modelo dialógico de la pedagogía: un aporte desde las experiencias de comunidades de aprendizaje, Estudios Pedagógicos XXXIV, N°1: 41-61. Recuperado de: http://dx.doi.org/10.4067/ 

García, R., Traver, J. A., & Candela, I. (2019). Aprendizaje cooperativo: fundamentos, características y técnicas. Madrid. CCS.

Hernández, E. M., & Quintana, D. A (2018) Modelo Pedagógico Dialógico Institucional. El Salvador. ULS Editores.

Johnson, D. W.  & R. Johnson (1989): Cooperation and competition: Theory and research. Interaction. Book Company

Laguna, L. R. (2015). El trabajo cooperativo. Revista Internacional de Apoyo a la Inclusión, Logopedia, Sociedad y Multiculturalidad, 1(2), 57-66. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=5746/574661395009

Lazo, M. (2018). Estudio de efecto del tipo de estrategia de enseñanza en entornos virtuales sobre el aprendizaje: El aporte del aprendizaje colaborativo [Tesis Doctoral Universidad de Costa Rica]. Repositorio Institucional Universidad de Costa Rica. 

Palacio, C. A., & Ramírez, Á. (2010). Modelo Pedagógico IUE. Ciencia, Educación y Desarrollo. Colombia https://www.iue.edu.co/documentos/generales/ModeloPedagogicoInstitucional.pdf

Slavin, R. (1989). Aprendizaje cooperativo: Teoría, investigación y práctica. Aique. 


 

  • Investigador y catedrático de la Universidad Luterana Salvadoreña

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