Martes, 28 Abril 2020 00:00

Trump declara la emergencia en todos los Estados de la Unión

 

Fotografía tomada de Flickr con licencia de Creative Commons Public Domain 1.0

 

Armando Briñis Zambrano*

 

El incontrolable brote de la Covid-19 en la nación más poderosa del planeta provocó que por primera vez en la historia nacional, que todos los estados de la Unión se encuentren bajo una declaración federal de desastre, aparentemente a pesar de los tuits y comentarios del presidente Donald Trump opuesto a semejante medida y posiblemente obligado por las circunstancias nada favorables de un sistema de salud, mayoritariamente privado, colapsado, ejemplo del desplome del modelo neoliberal imperante.

 

Ubicado en el oeste del país, Wyoming, era el único estado que faltaba por pasar a la fase de emergencia y aunque no registra decesos confirmados por la Covid-19, e incluso que la propagación del nuevo coronavirus es menos impactante que en otros territorios estadounidenses, el presidente decidió emitir la declaración para permitir que ese estado acceda a fondos federales destinados a acciones de contención contra el avance de la Covid-19.

 

Además de Wyoming, Trump aprobó la situación de zona de desastre para el Distrito de Columbia, y los territorios coloniales de Puerto Rico, Islas Marianas, Islas Vírgenes y Guam.

 

Las alarmantes cifras de fuentes académicas estadounidenses como la John Hopkins University, que superan más de un millón de contagios y más de 75 mil muertos, cifras actualizadas también por la prensa local, ubican al país en el negativo liderazgo mundial por el número de fallecimientos y de infectados.

 

A esta nada favorable situación epidemiológica, habría que agregar una situación económica encaminada al desastre, con más de 26 millones de desempleados, la caída de los principales indicadores económicos, llámense el Dow Jones o el Nasdaq, precios del petróleo no competitivos, industria aeronáutica y turística en plena caída, entre otros.

 

Todo apunta a que la pandemia del coronavirus arrastrará a los Estados Unidos y a la economía global hacia su crisis más profunda desde la Gran Depresión de 1929 al 33 y los países económicamente pobres posiblemente sufrirán las peores consecuencias. Además, los países cuyos ingresos dependen de la exportación de materias primas han sufrido un doble golpe debido a la aguda caída de los precios de esas mercancías.

 

El actual inquilino de la Casa Blanca, consciente de los millones de trabajadores estadounidenses que han perdido sus empleos en abril y lo que va de mayo, lo cual conspira con sus aspiraciones reeleccionistas, ha decidido reabrir el país desescalando las restricciones. Mientras el principal experto en enfermedades infecciosas de EE.UU., Dr. Anthony Fauci, advirtió que existe un riesgo extraordinario de una mayor propagación del devastador coronavirus, si la nación del norte vuelve a abrir sus negocios demasiado rápido y crea una sensación de normalidad no real, tal como el presidente Trump lo está considerando.

 

La decisión tomada por Trump se decanta para un mundo encaminado en la dirección a gusto para unos y de disgusto para otros. La historia dirá la última palabra.

 

 

*Doctor en Ciencias Históricas y director de investigaciones de la Universidad Luterana Salvadoreña.

 
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