Viernes, 26 Mayo 2017 00:00

ULS Saluda Nombramiento de Monseñor Rosa Chávez como Cardenal de la Iglesia Católica en el Vaticano

 
Sorpresivamente, el 21 de mayo del presente año, el Papa Francisco anunció el nombramiento de Monseñor Gregorio Rosa Chávez, actual arzobispo auxiliar de San Salvador, como nuevo Cardenal de la Iglesia Católica en el Vaticano. El Obispo Rosa Chávez se manifestó sorprendido y declaró que se trataba de una broma. Luego de confirmase su nombramiento dijo sentirse abrumado y que era “un regalo totalmente inmerecido e inesperado”. Como acto de agradecimiento celebró una misa en el hospital donde fue asesinado Monseñor Romero, luego visitó la cripta donde reposan los restos del Obispo mártir.
 
Para la Universidad Luterana Salvadoreña, este nombramiento para un obispo que fue un apoyo infaltable en el desempeño pastoral de Monseñor Romero, significa un acto de justicia: en teología la justicia consiste en reparar los derechos violentados a los justos y martirizados, la resurrección de Jesús es un acto de justicia, Dios le hace justicia a un hombre que pasó haciendo el bien y que fue víctima de calumnias, difamaciones, humillaciones y que finalmente es asesinado.
 
Es también un acto de justicia a un hombre que ha desempeñado un papel cristiano importante en la en la historia reciente de la sociedad salvadoreña, especialmente en lo relacionado con el conflicto social que vivió el país en la década de los 80 y el papel que realiza en el contexto crisis histórica actual de guerra social que flagela al país.
 
Este nombramiento es un avance en el proceso de la santificación de Monseñor Romero, cuya beatificación significó una corrección del Papa a la jerarquía católica quien, en palabras del mismo Papa Francisco “…no bastó que muriera; lo difamaron, calumniaron y enfangaron. Su martirio continuó por mano de sus hermanos sacerdotes y del episcopado”. Es ampliamente conocido que la mayor resistencia en el proceso de santificación de Romero ha venido de la oligarquía salvadoreña y de una parte de la jerarquía católica; con este nombramiento, el Papa reconoce y enaltece la línea pastoral y el compromiso de Monseñor Romero y Monseñor Rosa Chávez con el pueblo más humilde, marginado, excluido y sufriente.
 
Es, asimismo, un aliento de esperanza al pueblo salvadoreño, un pueblo hundido en la desesperanza, humillado, asesinado y víctima de toda clase de incertidumbres. Es un soplo de vida a un pueblo migrante, sin patria, sin gobiernos justos. Es un mensaje de confianza y apoyo al pueblo pobre salvadoreño. Monseñor Rosa va realizar indudablemente un papel de mediador más objetivo entre el Papa y el pueblo salvadoreño.
 
Si partimos del hecho que este nombramiento es un acto de justicia, un reconocimiento, un avance en el proceso de santificación de Romero y un aliento de esperanza para el pueblo salvadoreño, podemos afirmar que lo es también para Monseñor Romero, de quien Monseñor Rosa Chávez fue su discípulo y acompañante más destacado.
 
Por otra parte es previsible una confrontación con los  poderes hegemónicos de nuestro país, quienes seguramente no reciben con agrado este acontecimiento, y que aún después de 25 años de su martirio,  no han dado muestras de cambio en la concepción sobre Monseñor Romero; lo siguen odiando, denigrando y quizás hasta serían capaces de volverlo a asesinar.
 
A este hecho histórico hay que sumarle la postura comprometida que ha venido expresando en los últimos meses, el arzobispo Monseñor Escobar Alas, con las necesidades vitales del pueblo pobre, lo cual hace previsible pensar que habrán confrontaciones mayores con los sectores de poder y con parte de la jerarquía eclesial. De eso ya hay indicios, por ejemplo, el acompañamiento de la iglesia en la lucha contra la minería metálica.
 
Es de esperar que en la medida en que los problemas del país se agravan y los pobres no encuentren soluciones que favorezcan sus condiciones de vida de parte de los gobernantes de turno, van empezar a tocar con más insistencia, como en los tiempos de Monseñor Romero, las puertas de la Iglesia Católica buscando la esperanza, la justicia y la verdad.
 
En fin, desde la Universidad Luterana Salvadoreña nos alegramos y celebramos el nombramiento de Monseñor Rosa Chávez como Cardenal, con el convencimiento de que la decisión del Papa Francisco es un acto de justicia para un pueblo vulnerado en sus derechos más fundamentales, es un signo de esperanza y un rechazo al poder de los sectores más conservadores del país.
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